NUMU – Nuevo Museo de Santiago
Parque Bicentenario, Vitacura, Región Metropolitana · 2020 · Arquitectura · Proyecto

Museo hundido bajo el Parque Bicentenario, organizado en torno a un recorrido contemplativo continuo y coronado por torres escultóricas de cristal.
- Categoría
- Arquitectura
- Mandante
- Constructo
- Oficina asociada
- Prat Arquitectos
- Colaboradores
- Vladimir Pereda, Felipe Gómez
- Ubicación
- Parque Bicentenario, Vitacura, Región Metropolitana
- Región
- Región Metropolitana
- Superficie
- 7.500 m2
- Año del proyecto
- 2020
- Estado
- Proyecto
Aparición de la forma
La propuesta arquitectónica para el Nuevo Museo nace de un dilema fundamental: cómo integrar un volumen de gran magnitud al Parque Bicentenario, sin interrumpir la continuidad espacial del entorno y, al mismo tiempo, establecer un diálogo con los hitos urbanos y geográficos vecinos —el río Mapocho, los cerros San Cristóbal y Manquehue, y la cordillera de Los Andes. La solución adoptada consistió en hundir bajo tierra la mayor parte del programa, tomando como referencia museos internacionales que han explorado con éxito esta estrategia, como el Louvre de Pei, el Chichu Art Museum de Tadao Ando y el Museo Joanneum de Nieto Sobejano.

A partir de esta decisión, surge la reflexión sobre cuál es el acto esencial que debe recoger la forma arquitectónica de un museo: acoger la disposición de las obras para ser contempladas por el visitante durante un recorrido. Este acto inspira la organización del proyecto y determina su expresión formal, con referentes como el Museo de Crecimiento Ilimitado de Le Corbusier y el Guggenheim de Wright, que refuerzan la idea de un recorrido continuo como núcleo de la experiencia.

Un recorrido continuo bajo el parque
El diseño organiza las tres salas principales de exhibición en subsuelo, articuladas por un conjunto de rampas ubicadas en el núcleo central de circulación. De este modo, el visitante puede observar la totalidad de las muestras mientras se desplaza, constituyéndose el museo en un gran espacio único que funciona como una instalación de escala urbana. Junto a las salas subterráneas se ubican volúmenes aislados que contienen programas complementarios como sala de actos, museo sonoro y servicios.



Torres escultóricas de cristal
Sobre el nivel del parque emergen cuatro torres escultóricas de cristal. La más grande conforma la puerta de acceso al museo, mientras las otras tres iluminan cenitalmente las salas subterráneas, enfatizando su importancia central. Estas piezas dialogan con el perfil urbano de las torres de Sanhattan y otorgan al museo una presencia visible desde la distancia; otras piezas menores, semejantes a estalactitas, iluminan recintos secundarios.

Acceso: la puerta transparente del museo
El acceso principal se concibe como una pieza transparente que simboliza la puerta del museo y, a la vez, funciona como faro cultural en el extremo poniente del parque. Su materialidad de cristal permite percibir desde el ingreso la totalidad del interior: las salas de exhibición, la sala de actos, la cafetería, las salas de clases y otros recintos, reforzada por rampas, escaleras y ascensores vidriados que subrayan la apertura del edificio.


Restaurante, plaza-museo y paisaje
La propuesta se completa con un restaurante de dos niveles adosado al Paseo de los Plátanos, conectado tanto al parque como al eje urbano, y con una explanada dura que funciona como Plaza-Museo para eventos culturales.

El paisajismo incorpora senderos, lomas y áreas verdes que prolongan el parque existente, mientras una amplia escalinata ajardinada conecta el museo con el oriente del recinto. En síntesis, la forma arquitectónica expresa el acto fundamental del museo: el recorrido contemplativo. A través de volúmenes transparentes que emergen del subsuelo y un acceso icónico que simboliza la puerta de ingreso, el proyecto materializa un espacio evocador, integrado al parque y abierto a la ciudad.


